From Relatos capicúos

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Dos torres

Dos torres. Una estaba dispuesta a encontrarse con la otra, pues la prolongación de ambas estaba destinada a juntarse por colocación natural. La otra, sin…

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Locos imposibles

Los actores y actrices somos como esquiadores deseando hacer bajadas en medio de un desierto de dunas. Somos esquiadores de arena. Porque no nos conformamos…

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La estrella apagada

Había un mundo donde sólo existían dos tipos de realidades, dos tipos de Soles: los activos y los apagados. Los primeros lucían poderosos y podían…

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Cada vez que miraba el reloj veía como una luna, simétrica, perfecta. Le hablaban al oído las horas que pintaba. Y como si de una flor se tratara, cogía con suave firmeza su futuro y lo firmaba en el presente, como el mejor regalo para sí mismo: positivismo.  © Román Reyes